Como parte de la serie Contemplación, esta obra invita al espectador a entrar en un espacio de honestidad, empatía y resonancia. Está dedicada a quienes están aprendiendo a mostrarse tal como son: imperfectos, abiertos y reales.
A través de la sombra y la textura, el dibujo refleja el proceso de mostrar nuestras verdades interiores y habla de la fortaleza que se encuentra en la suavidad, en elegir la autenticidad por encima de la apariencia.