Obra perteneciente a la serie Lunas de Verano, donde la artista explora la calma luminosa de los meses estivales a través del color y la geometría. En Rebeldía Celeste, los tonos azules, arenas, dorados y cremas se entrelazan para transmitir serenidad y equilibrio. Sus formas suaves evocan estabilidad y sosiego, invitando a contemplar la fuerza tranquila que surge cuando el alma elige la paz.